Saludo y reflexión


Saludo y reflexión

Apreciada familia rosarista:


Como para mí, ya es algo tan normal, pues lo tomo como un ejercicio de mi misión, compartir con ustedes el Evangelio o la Palabra del día, para dejar en el corazón el mensaje dominical o una reflexión que pueda hacer eco en la familia, como grupo formador de personas. Esto ayudará o brindará algunas estrategias que pueden servir para cuestionamiento personal, para conocer la Palabra o profundizar en Ella, compartir en familia y cultivar la vida espiritual.


La Palabra de hoy es muy bella: la primera lectura del primer libro de Reyes nos habla de la Sabiduría que pidió Salomón, cuando lo hicieron Rey de Israel. La segunda es de la carta a los Romanos en el Capítulo 8, que lo recomiendo como un ejercicio de lectura espiritual. La tercera, es el Evangelio de Mateo, nos habla del Reino de los Cielos. Es la presencia de Dios en cada uno de nosotros. Es ese Tesoro escondido que cada uno tiene que proponerse a buscar. Encontrar ese tesoro escondido es lo mejor que nos puede pasar.

El texto que va a continuación lo tomé de una lectura de hoy, por eso va en comillas. Creo nos sirve a todos.

“La Escritura nos cuenta que Dios a veces se sirve de los «sueños» para ponerse en contacto con las personas. Es el caso del joven Salomón: «Pídeme lo que deseas que te dé».
Si a mí me ofreciese Dios algo así, no sé muy bien lo que le pediría. No sé si para mí o para otros: capacidad para poner en marcha una empresa exitosa, encontrar una pareja que merezca le pena, inteligencia para obtener buenas titulaciones académicas… ¡qué sé yo! Acabar con el hambre en el mundo, capacidad para sanar tantas enfermedades, habilidad para consolar tantos sufrimientos y curar tantas heridas del corazón… Lo que cada uno llega a ser depende radicalmente de las elecciones que haga. Porque lo que elige lo va convirtiendo en un tipo concreto de persona.


El joven Salomón, consciente de su poquedad y de las responsabilidades que le esperan, pendiente de las personas a las que debe guiar y atender… pide «un corazón atento para juzgar (hacer justicia) a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal». Y Dios le concede «un corazón sabio e inteligente».
Cada palabra es importante. Y la suya es una oración conveniente y necesaria para todos los bautizados, porque todos (cada cual según su vocación) tenemos la tarea de cuidar de “inmenso” pueblo de Dios (la Iglesia, pero no sólo: el pueblo de Dios es también la humanidad). Un corazón «atento», que sepa hacer «justicia» (era ésta una tarea especialmente querida por Dios para sus reyes), y «discernir» el bien del mal”

Del discernimiento se ha ocupado repetidamente el Papa Francisco , porque seguramente es una urgencia hoy en el mundo y en la Iglesia: son dones del Espíritu: sabiduría y discernimiento. Tomo algunas ideas de su exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (167-169):
Hoy día, el hábito del discernimiento se ha vuelto particularmente necesario. Porque la vida actual ofrece enormes posibilidades de acción y de distracción, y el mundo las presenta como si fueran todas válidas y buenas. Sin la sabiduría del discernimiento podemos convertirnos fácilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento.


Pongamos en manos de la Santísima Virgen esta nueva semana para que Ella acompañe, dirija y oriente todos nuestros proyectos.


Con especial afecto,
Sor Inés de Jesús Torres D.o.p.

Comments (3)

  • Isabela Patiño Sánchez Reply

    En medio de un mundo lleno de problemáticas, materialismo, consumismo y confusión, es necesario volver los ojos a Dios y pedirle que nos regale los dones del espíritu santo, especialmente la sabiduría y el entendimiento, para poder comprender cual es el propósito que Él tiene en nuestra vida, y que de esta manera se cumpla su voluntad y no la nuestra.
    La sabiduría divina trasciende la inteligencia humana y es necesaria para poder escoger los planes y proyectos más convenientes para nuestra vida, debemos evitar completamente que el mundo virtual y la tecnología nos lleve a dejar de lado la espiritualidad, convirtiéndonos en seres totalmente débiles, que decaen ante la mínima crisis.
    La situación actual que vive el mundo nos muestra la vulnerabilidad del ser humano y lo indefensos que somos, por esto, como el rey Salomón debemos pedirle a Dios un corazón sensato y justo, iluminado por la sabiduría, don que nos convierte en la mejor versión de nosotros mismos y nos conduce por el camino del bien y la eternidad divina.

    agosto 3, 2020 at 4:35 pm
  • Maria Fernanda Rodriguez Muñoz Reply

    Hoy en día estamos enfocad@s en seguir un buen camino, en donde podamos gozar de nuestra libertad e inteligencia, poco a poco vamos observando que debemos de escoger dos caminos el bien o el mal, pero ¿sabemos que es el bien y el mal? Desde mi percepción considero que no, como dice el gran filosofo Thoma Hobbes “nada es bueno ni malo “por lo que todo es relativo en el mundo de hoy, solamente es bueno lo que el Estado nos insinúa que es bueno e igualmente sucede con lo malo, pero a su vez nos lo prohíben con leyes, por eso es que Dios con su silencio innato nos quiere enseñar de que estamos equivocados, de que hemos juzgado y actuado de la forma incorrecta, cada persona debe centrarse desde lo más profundo de su corazón donde podemos encontrar a Dios y simplemente a través de él darnos cuenta de que si estamos haciendo el bien o el mal sin que otra persona nos imponga sus ideologías sobre estas formas de actuar.

    agosto 3, 2020 at 9:58 pm
  • Valeria Buitrago López Reply

    En esta época de retos, de nuevas formas de vida, de nuevos desafíos, no sólo debemos ir de la mano del Espíritu Santo, sino que debemos acudir a Él para que nos llene de sus dones, paciencia, sabiduría, entendimiento, caridad, templanza. No es tiempo de encerrarnos en nuestro propio mundo y esconder la cabeza, por el contrario, es hora de levantar la mirada, fijarla en el horizonte, y no perder la fe de llegar a él, mirando siempre a nuestro alrededor, a todas esas personas a las que podemos ayudar. Solos no estamos, caminamos en comunidad, y es el Espíritu Santo quien debe darnos la sabiduría y el discernimiento para actuar a tiempo, para tender la mano a tiempo, para ser solidarios, compasivos y misericordiosos, como lo es nuestro Padre.

    agosto 3, 2020 at 11:07 pm

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