Formación Humana

CÓMO HUMANIZAMOS

Asumiendo como responsabilidad la formación espiritual, trascendente y Pastoral de las estudiantes del Colegio de Nuestra Señora del Rosario, es necesario tener en cuenta que las asignaturas de Educación Religiosa, Filosofía y Ética y Valores se aplican en estos campos de la formación integral de la persona humana, así:

FORMACIÓN ESPIRITUAL

Es darle a conocer y/o fortalecer en la estudiante la conexión perfecta que creó Dios entre el hombre y Él, es decir, ese encuentro íntimo entre dos seres que se aman y buscan en un silencio único un diálogo, un encuentro personal, lo cual se evidencia desde la comprensión de conceptos básicos en las diferentes áreas del saber, en las celebraciones litúrgicas, en su proyección con el más necesitado y en su participación dialógica con los demás seres de la naturaleza.

FORMACIÓN TRASCENDENTE

Es sensibilizar a la estudiante frente a la importancia de hacer las cosas no para el momento sino porque debe existir un interés más profundo e interesante que mueva la cotidianidad del hombre que busca en lo que cree (religión) y en lo que es (ética y filosofía), un espacio de felicidad plena. Es indicarle a la estudiante que todo lo que hace el ser humano no se debe quedar en el momento, sino que a través de ello debe buscar el bien y hacerlo y esto es lo que le permite un encuentro personal con Dios, es decir, trascender.

FORMACIÓN PASTORAL

Tener claro cuál es la intencionalidad de un colegio en Pastoral, es, de igual manera, manejar claridad frente a los objetivos de la educación religiosa; es así que si la educación es una actividad humana del orden de la cultura y la cultura tiene una finalidad esencialmente humanizadora, es evidente que la verdadera educación es un proceso de humanización que busca el desarrollo pleno del hombre, no solo en su realidad personal, histórica y social, sino también en su dimensión trascendente y en su capacidad de comunión con Dios.

Este camino es construcción personal y de compromiso con el mundo, es un proceso de conversión que abre al hombre a la plena participación en el misterio de Cristo resucitado y que implica, para su proceso de evangelización, una educación religiosa sólida, adaptada a la situación y mentalidad del educando y de la época actual, “celebrada” dentro de un ambiente que favorezca y estimule el crecimiento en la fe.

Esta educación evangelizadora trae consigo unas exigencias propias:

  • Exige una visión clara del hombre.
  • Una educación que participe del anuncio del evangelio.
  • Una educación que forme con conciencia crítica.

Una educación que permita que la estudiante encuentre la felicidad después de poner en práctica todo lo aprendido en la institución